Las posibilidades de libertad de Lyle y Erik Menéndez se complican tras la decisión del gobernador Gavin Newsom de no intervenir en su caso, pasando la responsabilidad al nuevo fiscal Nathan Hochman. Este ha mostrado escepticismo sobre la recomendación de resentencia anterior. Los hermanos planean presentar nuevos testigos para abogar por su rehabilitación en la próxima audiencia, pero el proceso legal podría extenderse años.
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